Abro los ojos, nada, no alcanzo a distinguir nada, todo es negro; poco a poco mis ojos se acostumbran a esta oscuridad, estoy rodeada de paredes, del lado izquierdo veo un estante que llega hasta el techo, tiene algunas cajas; este lugar parece abandonado ¿por qué estoy aquí? Miles de preguntas surgen en mi mente, todas sin respuesta.
Ahora que lo recuerdo, estaba viendo películas en la sala de mi casa, mis padres habían salido aquella noche; le había hablado a Dominik y a Sunny para que me acompañaran, mis padres ya me habían dado permiso, porque ya los conocen y saben que son mis mejores amigos. Sunny llegó primero, vestía una pijama, compuesta por un pantalón de franela de color rosa pastel y una playera gris con bordes del mismo color del pantalón, -su pijama es como la mía, solo que la mía en versión menta- traía unas palomitas de microondas en las manos, bajé la mirada y vi que arrastraba el pantalón, ella es de estatura baja, regresé a mirarla a la cara, su nariz respingada, los ojos color miel tan grandes que parecían irreales y sus labios extrañamente lindos, la comisura de ellos está algo elevada, así que parece que estuviera sonriendo todo el tiempo, y por último, su cabello castaño claro, ondulado y un poco desarreglado le caía sobre los hombros y terminaba a la altura del pecho. Estebamos eligiendo la siguiente película cuando llegó Dominik, también él estaba en pijama, solo que la suya era de soldaditos y tipo mameluco, algo aguada para su delgado cuerpo, su piel blanca parecía mármol, debo suponer que era porque tenía frío, es tan alto que aquella pijama de una sola pieza le quedaba hasta las pantorrillas, como bermuda, y su negro, lacio y largo cabello se encontraba despeinado, creo que se acababa de levantar.
—Lo siento, llego tarde— se disculpó él mientras bostezaba.
—Pensamos que ya no ibas a venir— dijo Sunny mientras buscaba una película.
—Voy a preparar las palomitas—les informé, amamos comer chatarra, así que me apresuré, eran de extra-mantequilla.
Sunny eligió la película, nuestras manos se llenaban de grasa, una salada y deliciosa grasa; íbamos en la parte más interesante, cuando se empiezan a oír gritos por el vecindario, Sunny algo espantada apagó la televisión y Dominik se asomó entre las cortinas de las ventanas.
—Corran al sótano— dijo levantando un poco la voz, preocupado apagó las luces, comenzamos a avanzar rápidamente al lugar indicado. Se escuchó que abrieron la puerta, lentamente, pasos secos y pesados eran los que se oían, nosotros tratábamos de llegar al sótano, primero entró Sunny, buscó donde esconderse, una caja gigante de refrigerador estaba ahí, se metió en ella, luego entré yo y solo me escondí debajo de las escaleras, después entró Dominik y cuando intentó cerrar la puerta, ésta se le resbaló e hizo un gran estruendo, se empezaron a escuchar pasos más rápidos y en dirección al sótano ¡maldición! ¿Por qué tuvimos que comer palomitas de extra-mantequilla? Se empezó a escuchar el rechinido de la puerta ¡la estaban abriendo! Escuché gritar a Dominik, algo pesado lo golpeó, porque rodó por las escaleras, Sunny salió rápido de su escondite a verlo, lo abrazó y comenzó a llorar; un cuerpo grande y ancho apareció frente a ellos, se movía con dificultad, yo solo lo veía de espaldas, Sunny levantó la mirada aterrorizada y recibió un golpe en la cabeza y se unió al club de los inconscientes ¡oh no! Esa cosa se ha volteado hacia mi dirección, es tan horrible; no tiene ojos, son botones desiguales, la boca ha sido cosida, tiene unos cuantos cabellos que parecían de estambre, iba descalzo ¡y sus manos! Tenía el pulgar normal, pero los otros cuatro dedos eran solo uno y no tenía uñas, vestía ropa desgastada y remendada; se empezó a acercar a mí, levanto su puño y yo también me uní al club.
Así
que eso fue lo que pasó, ¿y si yo fui arrastrada por esa cosa hasta
aquí, también Dominik y Sunny? Debo buscarlos.
Me
levanto y veo que detrás de mí hay una ventana, abro la cortina y
veo que el cielo se empieza a aclarar, está amaneciendo, me doy la
vuelta, y ahora esa pequeña luz hace que vea la puerta, la abro, que
fácil, pensé que estaría con llave; comencé a vagar por esa casa
–que se me hacia muy familiar-. Escuche las voces de Dominik y
Sunny, corrí hacia aquella habitación, era la cocina, sonreí por
aquel alivio; estaban dos personas más en aquella mesa, sentados,
charlando felizmente.
—Oh, Lia, por fin despiertas—dijo Sunny levantándose para abrazarme
—Oh, Lia, por fin despiertas—dijo Sunny levantándose para abrazarme
— ¿Cuánto
tiempo estuve dormida? —pregunto, con tanta curiosidad que podría
matar. —Mmm 3 días—contesta Dominik. — ¿Y por qué no me
intentaron despertar antes? — tenía un nudo en la garganta, pensé
que ya no vería a mis amigos, aunque siento que me miran diferente.
—Porque habían cosas más importantes que hacer— me responde uno de los que estaban en la mesa—Hola soy Max—extiende su mano en forma de saludo, le correspondo—Hola, soy Lia, mucho gusto Max—y articulo una pequeña sonrisa; Max es un joven de nuestra edad, su cuerpo es algo robusto, su cabello es castaño claro y corto, sus ojos color verde y unas cejas pobladas arriba de ellos.
—Hola— se levanta la otra chica— Igual yo me llamo Lia— eso realmente me sorprendió, nos dimos las manos; ella es de mi estatura, cabello castaño largo hasta la cintura, cuerpo delgado, una cara fina, nariz respingada y unos profundos ojos marrones.
—Bueno…verás, nosotros llegamos el 5 de abril—comenzaba a explicar Max –el día que cumplí 17, pensé-. —Esa cosa que los trajo a ustedes, nos trajo a nosotros también, de nosotros buscaba a Lia y como yo estaba con ella igual me trajo, lo mismo sucedió con ustedes, buscaba a su Lia y como estaban con ella los trajo; aunque esa bestia es horrorosa también es algo tonta, ya que durante el día duerme y deja sin llave las puertas, pero como esta casa está alejada del mundo, escondida, no hemos encontrado salida; lo bueno es que detrás de esta casa hay un manantial y siguiendo la corriente hay patos, de eso nos hemos estado alimentando, a veces de huevos otras veces de la carne de los patos, pero lo único que bebemos es agua. Bueno, y como no podíamos quedarnos aquí para siempre buscamos por todas las habitaciones indicios de esa bestia y encontramos esto—me pone enfrente algo que parece ser un diario y un libro antiguo.
— ¿Qué es esto? ¿Qué dice? — pregunto, estoy algo intrigada.
—Tu madre se llama Meiko Lovegoof ¿no? — dice Sunny
—Es su diario— termina Dominik.
—En el día 29 de marzo hay esto—dice la otra Lia y comienza a leer—He encontrado lo que parece ser un libro de hechizos, leo la primera página, que es donde se encuentran las instrucciones, la única que leí fue “no interrumpir un conjuro, sino puede acabar catastrófico” no leí lo demás por miedo. —Lia se detiene, busca otra página—5 de abril: hoy es el cumpleaños número 7 de mi hija Lia, pero sucedió algo; mi hija encontró el libro de hechizos, yo llevaba cajas cuando dijo “mira mamá, aquí dice como crear a un amigo” yo solo respondí con un “sí, hija” pero reaccioné demasiado tarde, regresé a donde estaba ella, ya estaba recitando el conjuro, con su peluche favorito Fred; era su favorito porque lo había hecho ella; le he dicho a mi esposo que nos mudemos y el aceptó, pasado mañana nos vamos, no sin antes esconder a Fred y a ese libro—Lia detiene la lectura y todos me miran de manera acusadora.
—Hemos buscado aquel libro de hechizos y aquel hechizo que realizaste, dice que a las 72 horas la casa donde lo recitaste se desconecta del resto del mundo y la única formar de matar a esa cosa y que aparezca el camino a casa es…matando a quien lo conjuró— explica Max con una mirada fría y decidida; yo no quiero ser asesinada enfrente de mis amigos, los miro, cuando Dominik dice —Ellos nos explicaron eso y lo que hemos estado haciendo son armas y estrategias para acabar contigo—lo dijo tan fríamente que aquel frío llegaba hasta mi corazón, congelando el sentimiento de la gran amistad que tenía con ellos; el miedo comenzó a apoderarse de mí y empecé a correr, con ellos persiguiéndome con estacas ¡Demonios! ¿Por qué nunca practiqué ningún deporte? Dominik sabe Judo y Sunny participaba en maratones; yo ya me cansé, paro un poco y volteo, Dominik va a la delantera, justo me iba a apuñalar cuando aparece en frente de mí Fred.
—Nos dijiste que en el día duerme— grita Dominik.
—Pues pensé que siempre— Le responde Max.
—Porque habían cosas más importantes que hacer— me responde uno de los que estaban en la mesa—Hola soy Max—extiende su mano en forma de saludo, le correspondo—Hola, soy Lia, mucho gusto Max—y articulo una pequeña sonrisa; Max es un joven de nuestra edad, su cuerpo es algo robusto, su cabello es castaño claro y corto, sus ojos color verde y unas cejas pobladas arriba de ellos.
—Hola— se levanta la otra chica— Igual yo me llamo Lia— eso realmente me sorprendió, nos dimos las manos; ella es de mi estatura, cabello castaño largo hasta la cintura, cuerpo delgado, una cara fina, nariz respingada y unos profundos ojos marrones.
—Bueno…verás, nosotros llegamos el 5 de abril—comenzaba a explicar Max –el día que cumplí 17, pensé-. —Esa cosa que los trajo a ustedes, nos trajo a nosotros también, de nosotros buscaba a Lia y como yo estaba con ella igual me trajo, lo mismo sucedió con ustedes, buscaba a su Lia y como estaban con ella los trajo; aunque esa bestia es horrorosa también es algo tonta, ya que durante el día duerme y deja sin llave las puertas, pero como esta casa está alejada del mundo, escondida, no hemos encontrado salida; lo bueno es que detrás de esta casa hay un manantial y siguiendo la corriente hay patos, de eso nos hemos estado alimentando, a veces de huevos otras veces de la carne de los patos, pero lo único que bebemos es agua. Bueno, y como no podíamos quedarnos aquí para siempre buscamos por todas las habitaciones indicios de esa bestia y encontramos esto—me pone enfrente algo que parece ser un diario y un libro antiguo.
— ¿Qué es esto? ¿Qué dice? — pregunto, estoy algo intrigada.
—Tu madre se llama Meiko Lovegoof ¿no? — dice Sunny
—Es su diario— termina Dominik.
—En el día 29 de marzo hay esto—dice la otra Lia y comienza a leer—He encontrado lo que parece ser un libro de hechizos, leo la primera página, que es donde se encuentran las instrucciones, la única que leí fue “no interrumpir un conjuro, sino puede acabar catastrófico” no leí lo demás por miedo. —Lia se detiene, busca otra página—5 de abril: hoy es el cumpleaños número 7 de mi hija Lia, pero sucedió algo; mi hija encontró el libro de hechizos, yo llevaba cajas cuando dijo “mira mamá, aquí dice como crear a un amigo” yo solo respondí con un “sí, hija” pero reaccioné demasiado tarde, regresé a donde estaba ella, ya estaba recitando el conjuro, con su peluche favorito Fred; era su favorito porque lo había hecho ella; le he dicho a mi esposo que nos mudemos y el aceptó, pasado mañana nos vamos, no sin antes esconder a Fred y a ese libro—Lia detiene la lectura y todos me miran de manera acusadora.
—Hemos buscado aquel libro de hechizos y aquel hechizo que realizaste, dice que a las 72 horas la casa donde lo recitaste se desconecta del resto del mundo y la única formar de matar a esa cosa y que aparezca el camino a casa es…matando a quien lo conjuró— explica Max con una mirada fría y decidida; yo no quiero ser asesinada enfrente de mis amigos, los miro, cuando Dominik dice —Ellos nos explicaron eso y lo que hemos estado haciendo son armas y estrategias para acabar contigo—lo dijo tan fríamente que aquel frío llegaba hasta mi corazón, congelando el sentimiento de la gran amistad que tenía con ellos; el miedo comenzó a apoderarse de mí y empecé a correr, con ellos persiguiéndome con estacas ¡Demonios! ¿Por qué nunca practiqué ningún deporte? Dominik sabe Judo y Sunny participaba en maratones; yo ya me cansé, paro un poco y volteo, Dominik va a la delantera, justo me iba a apuñalar cuando aparece en frente de mí Fred.
—Nos dijiste que en el día duerme— grita Dominik.
—Pues pensé que siempre— Le responde Max.
Comenzaron
a atacarlo, él me está defendiendo, me alegro de al menos tener ese
amigo, aunque sea un monstruo y lo haya creado yo; empecé a correr
de nuevo, volteo y veo que Sunny esquiva a Fred y me viene
persiguiendo con una estaca en la mano, ella es endemoniadamente
rápida, cuando veo que todos logran herir a Fred la tristeza hace
que pare, Sunny aprovecha el momento y se me avienta, caemos, ella
encima de mí, hice todos los esfuerzos por quitármela de encima,
pero fueron en vano, solo me cansaron, me costaba trabajo respirar
cuando se le ocurre ahorcarme, con mis manos intento quitarme su mano
de mi cuello, cuando ella, con la otra mano, me entierra la estaca en
el corazón. Un dolor intenso paraliza mi cuerpo, poco a poco se van
deteniendo mis latidos, Sunny retira la estaca y la sangre comienza a
emanar de la herida, empiezo a sentir como me sale sangre por la boca
¿A ellos consideraba mis mejores amigos? Voy a morir junto con la
amistad que les tenía, sin que a nadie le duela mi muerte, sin nadie
que me extrañe; mi vista comienza a volverse borrosa y lo último
que ve
o es como por un camino que conecta con la ciudad, ellos cuatro corren, dejándome donde nadie me encontrará.
o es como por un camino que conecta con la ciudad, ellos cuatro corren, dejándome donde nadie me encontrará.
Negro,
negro como el miedo que siento, negro como la soledad que me espera,
no siento nada, no puedo pensar. Ahora todo es negro.
FIN
Hola, ya que he recordado que este blog existe, pues bueno, me he atrevido a actualizar(?).
Este cuento es muy preciado para mí, ya que fue el primer cuento que escribí y me gustó mucho el resultado; a pesar de que fue para una tarea me gustó demasiado y de hecho, a mi maestra de lectura y redacción también (lo iban a publicar en una revista, pero ese proyecto se fue mucho al caño).
Como casi todo lo que he escrito, lo hice en una noche (de vacaciones) de esas cuando llega inspiración; y ya solo agregue detallitos al momento de pasarlo a limpio.
No saben cuanto sufrí buscándolo porque formateé mi computadora, pero por suerte, estaba en una conversación de fb con un amigo [Eddie te amo].


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