jueves, 31 de agosto de 2017

Bajo el agua.

Puejj este es un cuento que también fue un regalo de cumpleaños jajaja, a quién se lo "regalé" fue quien decidió el nombre de la protagonista y donde se desarrollaría la historia. So...aquí lo dejó.

BAJO EL AGUA
WE CAN’T BREATHE

Tal vez eran las cuatro o cinco por la tarde, la neblina no le dejaba ver qué tan clara era la tarde en realidad; aunque igual no le importaba, solo quería olvidarse de todo y perderse en el horizonte.
Hace algunos minutos Michelle había huido de casa, a sus ocho años de edad era una niña muy temperamental y tan explosiva como su rizada cabellera pelirroja. Ese mismo día las 2:21 PM sus gigantes ojos hazel habían visto la verdad del hombre, la crueldad del mundo de la que sólo había escuchado hablar; pero ese día le tocó presenciar.
Cuando fue a comprar un helado, por la alta temperatura del día veraniego, al regreso, al pasar por un callejón, logró ver a un hombre que sostenía fuertemente de la muñeca a su mejor amiga Lila; Michi -como las personas cercanas le llamaban- se acercó poco a poco, curiosa de la situación.
Si intentas gritar o escapar te mato, eh niñita— susurraba el hombre a Lila al oído mientras con la mano cubría la boca de la niña.
Lila sólo pataleaba e intentaba gritar, frustada al no ver resultados comenzó a llorar.
No llores niña estúpida— habló rápidamente el hombre que se estaba bajando los pantalones, por tal acción al girar un poco Michi logró verle el rostro. Su vecino, el señor Francisco, le quería quitar la ropa a su mejor amiga; sabía que eso estaba mal y las lágrimas de Lila le informaban que eso no era un simple juego.
Por un impulso de su alto temperamento inservible, le lanzó todo lo que estaba cerca de ella -incluyendo su helado- al señor Francisco que ahora se había vuelto hacia ella con fuego en la mirada y odio en el entrecejo...Era el momento de correr.
Mientras corría con el hombre persiguiéndole solo pedía que Lila igual lo hiciera hacia un lugar seguro.
Sentía que el aire se acababa, como sus piernas comenzaban a temblar y que sus mejillas se humedecían.
Era más pequeña de lo normal para su edad al igual que delgada así que no corrió más de una cuadra para encontrar un escondite adecuado para perderse de la vista de su persecutor.
¿Qué haría ella para darle su merecido a ese abusador? Estaba segura de que Lila no era la primera que lloraba por culpa de ese hombre. El señor Francisco era el jefe del departamento de policías de su ciudad, su propio padre era solo un obrero más de él; si ella le decía a su padre el señor Francisco podría hundirlo en el desempleo hasta ahogarlo de hambre. Todos los ciudadanos le tenían miedo disfrazado de respeto, de alguna forma lograban ver las sombras de su personalidad y lo que se atrevería a hacer; hasta se sabía que el mismo alcalde temía de él.
No podían juzgar a la pequeña niña que corría con una mochila llena papitas hacía el puerto, era verano y todos los niños querían refrescarse con el agua salada. Michelle corría para no regresar, con comida para sobrevivir el resto de su vida (o eso pensaba ella).
Las personas que la veían pensaban que solamente jugaría entre los botes y yates, que para la tarde, como todos, regresaría a casa; no le dieron la importancia a la niña de melena rojiza que corría con lágrimas secas por el rostro.
WE CAN’T BE TOGETHER
El cambio repentino de clima la impresionó casi tanto como su habilidad para encender aquella embarcación en la que iba.
De un día cálido, soleado sin rastro de nube alguna había pasado a ser una tarde húmeda y fría, con neblina a la altura y un techo de nubes grises, casi negras; de un típico día de verano pasó a ser una pesadilla.
¿Cómo una niña de ocho años había hecho andar un bote sin problemas? Pues para ella la respuesta fue simple, con solo ir de visita escolar al muelle, uno que otro capitán “enseñó” a los visitantes entusiasmados como encender un bote y al menos, ponerlo en modo automático. Tener en su memoria grabado aquel acontecimiento le fue útil para salir de ese muelle rápidamente; a algún capitán apurado o distraído se le había olvidado la llave en su embarcación, así que Michelle no tuvo obstáculo que la detuviera de su huida.
Ir a comprar un helado y terminar huyendo de un abusador, los giros drásticos que da la vida nunca dejan de sorprender al humano; todo sucede graciosamente rápido. En tan solo 54 minutos las nubes aparecieron más feroces que nunca y el bote ya no se lograba verse desde la playa.
Apenas iba a pasar la hora desde su desaparición en tierra cuando la pequeña comenzó a pensar en todo lo que dejó atrás, su gato, su jardín...su padre. En el tablero del bote buscó algo que indicara la hora, como lo sospechó, hace 17 minutos su padre había salido del trabajo y seguramente la está buscando en casa de sus amigas.
Justo como ella lo imaginó, su padre iba de casa en casa en busca de su rebelde hija que había salido a jugar aunque él le había indicado no hacerlo. En ninguna casa del fraccionamiento se encontraba su querida pelirroja, la preocupación lo estaba haciendo sudar, tal vez fue paranoico o no, pero tenía un mal presentimiento ante la ausencia de su hija. Tomó un impermeable y en su bicicleta llegó hasta la oficina de policías donde él trabajaba a reportar la desaparición de su pequeña.
Al parecer las desapariciones eran lo del día, pues un capitán fue a reportar el “extravío” -más bien, robo- de su pequeño bote, que podría jurar no hace menos de una hora aún se encontraba ahí.
Las voces recorrían el pequeño pueblo costero y un sin fin de teorías sobre la desaparición de la rojiza Michelle bailaban en los labios de los habitantes; no podían descartar ni las más locas ideas, todo podía ser posible.
Otros 43 minutos habían pasado, una tormenta eléctrica se había desatado cuando al padre de la pelirroja le pasó la idea de que la pequeña se pudiera encontrar en el bote robado; se acababa de formar un ciclón en su mente, cada rincón de su cerebro estaba siendo afectado, no quería ni imaginar lo asustada que se está sintiendo su pequeña.
Todos estaban de acuerdo en que sería un gran riesgo atreverse ir a buscar a la pelirroja entre todo el espectáculo de rayos y nubes, nadie quería ayudar al padre desesperado e incluso lo estaban deteniendo; en su mente solo relampagueaban imágenes de su pequeña en los peores escenarios, pero no se atrevía a imaginarse una vida sin ella.


WE DIE
Algunos rayos del crepúsculo lograron atravesar las densas nubes, pero esto no daba ni un haz de esperanza, el rojo distorsionado en espiral con las nubes solo hacía que la vida pareciese más pesadilla. Lágrimas comenzaron a brotar incesantemente de los grandes ojos de la pelirroja, cada que el agua azotaba el bote la pequeña emitía un grito de miedo.
Que más quisiera ella que estar en su casa, bebiendo cocoa mientras su papá le lee un cuento, con el sonido del agua caer melodiosamente; desde donde se encontraba ahora el agua le parecía el principal enemigo.
El agua salada había comenzado a inundar el bote, toda la esperanza que ese pequeño cuerpo pudo contener ahora estaba desapareciendo, evaporándose. Los truenos y relámpagos no eran más que una tortura, eran como el tik tok de un reloj, el cronómetro hacia la muerte.
Y en cuestión de segundos, un rayo atravesó el bote, astillas por aquí y por allá; y un pequeño cuerpo dejando de respirar. La espuma del salvaje movimiento del agua no le dejaba ver ni pensar con claridad.
¿Qué estaba dejando atrás? Un padre al borde de la locura, un pueblo preocupado, una amiga que necesita ayuda, un abusador que necesita ser detenido. Pero ahora la vida la está dejando a ella. Por la distorsión de la luz a esa hora, parecía que el mar fuese el cabello de Michelle y que ella fuese tragado por el mismo.
Bajo del agua no podemos respirar, bajo del agua no podemos estar juntos, bajo del agua morimos.















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Pues al decirme "que suceda en un bote" la verdad no sabía muy bien como hacer el cuento jajaja pero pues escuchando música con tema de "agua/mar/ríos" tuve un poco de  inspiración (si así se le puede llamar). También trate de hacer a la protagonista lo contrario a mí, ya que compartimos nombre(?) y pues no quería que se viera narcisista o algo así jajaja.
No sabía como nombrar al cuento y pues le puse como una de mis canciones favoritas de Aurora...Underwater; los nombres de los "capítulos" son parte de la letra Jé.
Mandenme un directo por instagram pa' las criticas por fa.


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